El auto-engaño

La luz del faro es igual de intermitente que mis ganas de hacer vida. Estaría tan cómoda tumbada en la cama... como si fuese el colchón más cómodo del mundo. Como si tu brazo fuese la almohada más cómoda del mundo. Como si tus labios los mas tiernos del mundo. 
Y el auto-engaño viene cuando en realidad la luz del faro es continua y solo gira. Como la vida. Como la noria de la feria del pueblo. Como mi cabeza después de tres cuartos de botella de mi amigo Jack. 

Que está ahí, pero no.

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