Hoy huele a ti.

Me sentía como en casa cuando sentía tu olor,
cuando me hablabas y me abrazabas sin motivo.
Me encantaba cuando reíamos juntos 
y me mirabas de reojo.

Se me encoge el estómago cuando creo verte.
se me encoge el alma cuando siento tu olor y no te veo. 

Pero me sentía bien. Ahora sólo me siento. 


Textos frustrados.

Frases olvidadas y
ahogadas en un mar de lágrimas y alcohol.
Palabras tachadas, como arañazos en la espalda.
Sentimientos sobre el papel,
que nunca salen a florecer.

El auto-engaño

La luz del faro es igual de intermitente que mis ganas de hacer vida. Estaría tan cómoda tumbada en la cama... como si fuese el colchón más cómodo del mundo. Como si tu brazo fuese la almohada más cómoda del mundo. Como si tus labios los mas tiernos del mundo. 
Y el auto-engaño viene cuando en realidad la luz del faro es continua y solo gira. Como la vida. Como la noria de la feria del pueblo. Como mi cabeza después de tres cuartos de botella de mi amigo Jack. 

Que está ahí, pero no.